Él se acerca a ella y la sujeta fuertemente por la cintura. Desde el momento en el que él empieza a retirar todas sus prendas -una a una-, sus respiraciones van en aumento con cada roce de sus manos recorriendo todo su cuerpo. Al encontrarse con su rostro, él puede percibir que aquellos gestos de placer son más notorios y que sus pupilas, a pesar de la luz, se dilatan cada vez más. Mientras tanto, ella lo último que puede sentir conscientemente es el aliento cálido de él separándose luego de un beso, seguido de una sensación de placer incontrolable porque finalmente ha llegado...
Ojalá saber cuándo ella está fingiendo o cuándo no ha llegado al orgasmo fuera tan sencillo. Seguramente, esta es una de las preocupaciones que más merodean los pensamientos de tanto hombres como mujeres. De hecho, no por nada ha sido la causa de miles de estudios y libros sobre sexualidad, los cuales dicen poseer las claves o pormenores del placer femenino.
Experimentar un orgasmo va mucho más allá de las fórmulas mágicas: toca aquí, muévete así y gime de tal manera. Este es un arte que cada mujer, desde su individualidad, experimenta y no debería ser comparado o evaluado a través de signos físicos tan generales como: pupilas dilatadas, respiración rápida, mayor lubricación o cambios en la actividad cerebral.
Si bien los anteriores signos te pueden dar una pauta de si tu pareja está disfrutando o no de este momento de pasión; la verdad es que a no ser que tengas tu casa acondicionada con un scanner que detecta el calor corporal o que estés en un laboratorio, muy seguramente no podrás notar todos estos síntomas físicos de los que tanto se habla. Muchos menos cuando estás concentrado en cada minuto de placer que tienes junto a la persona que amas.
Además los orgasmos, al ser tan personales, no funcionan de la misma manera en la diversidad de personas que existen alrededor del mundo. Algunas mujeres tienen orgasmos durante la relación sexual; otras no, y no por esto están enfermas o algo anda mal con ellas. No todas los experimentan de la misma manera. Así, algunas tienen orgasmos ocasionalmente, otras a través de la masturbación y no necesariamente con la ayuda de su pareja.
Entonces, saber a ciencia cierta si ella está o no fingiendo un orgasmo se convierte en una tarea cada vez más difícil. Sin embargo, sí existe una herramienta con la cual podrás conocer si tu pareja está o no disfrutando de la intimidad: la comunicación.
Recuerda que tener un diálogo con tu pareja sobre su sexualidad es un punto ineludible ya que este intercambio de ideas puede prevenir problemas o malentendidos tanto en la cama como en la relación en general. Hablar de sexo con el ser amado es necesario en cualquier relación para incrementar la compenetración sexual y emocional en la intimidad.
Debido a su importancia, este diálogo debe ser tratado con tacto. Evita los comentarios negativos y habla de manera constructiva buscando siempre la solución a cualquier problema que pueda presentarse. La idea de hablar sobre su sexualidad es llegar a un equilibrio en el cual haya un intercambio, una retroalimentación, que lleve a mejorar el nivel de intimidad y compenetración de la relación.

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